
La lectura en voz alta a niños y niñas de entre 2 y 4 años es una experiencia mágica y profundamente significativa. Para que este momento sea especial, es importante seleccionar previamente el cuento y prepararlo con cariño. La naturalidad y el entusiasmo al leer son claves, ya que los más pequeños perciben las emociones del adulto y eso puede hacer que se conecten o no con la historia.
Antes de leer a los niños, es ideal que tú ya hayas leído el texto. Así, puedes darle vida a los distintos momentos del cuento: ternura, sorpresa, emoción o suspenso. No se trata de “actuar” la historia con voces forzadas, sino de transmitir las emociones reales del relato. Tampoco es necesario usar diminutivos o un tono infantil exagerado.
La lectura debe tener su propio ritmo: pausada, clara y sin apuros. Eso permite que los niños y niñas imaginen, disfruten y comprendan cada palabra. Además, tener el libro en las manos mientras se lee es una señal importante: el cuento viene del libro, y no solo del adulto, lo que ayuda a crear un vínculo afectivo con ese objeto.
Mientras lees, es esencial mantener el contacto visual con los pequeños. Eso te permitirá notar cómo reaccionan, si están asombrados, si se ríen, si están atentos, y así podrás ajustar tu forma de leer en futuras ocasiones.
También es muy importante involucrarlos: deja que den vuelta las páginas, que pregunten, que adivinen lo que pasará, que nombren personajes o colores. Así, ellos se sienten parte de la historia y su atención se mantiene con mayor facilidad.
Un elemento maravilloso para esta edad son los matutines: frases que sirven para empezar o terminar los cuentos, generando un ambiente de juego y magia. Los niños y niñas pueden aprenderlos y decirlos contigo, creando una rutina afectiva alrededor del cuento.
Leer en voz alta a niños y niñas pequeños es sembrar en ellos la semilla del amor por la lectura. Hazlo con alegría, con tiempo y con ternura.