
La lectura compartida no solo estimula la imaginación, sino que también abre puertas a la comunicación emocional. Una lectura que ha resultado entretenida es una excelente posibilidad para conversar después de leer con niños y niñas, especialmente entre los 2 y 4 años.
No se trata de forzar la conversación para hablar del libro, sino de abrir un espacio natural para el diálogo. Este puede ayudar a comprender situaciones familiares, conflictos emocionales o cambios que los pequeños estén viviendo. Muchas veces, a través de un personaje o una historia, los niños encuentran un camino más sencillo para expresar lo que sienten.
El objetivo de la lectura infantil no es evaluar comprensión lectora, sino disfrutar del cuento y sus emociones. Si la conversación fluye, es maravilloso. Pero si no, no pasa nada: el espacio de lectura debe ser cálido y libre de presiones.
Estas preguntas pueden ayudarte a mantener un diálogo afectivo, sin forzar respuestas:
Lo importante no es tanto el contenido del cuento, sino las emociones y sensaciones que despierta. Leer y conversar después del cuento refuerza el vínculo emocional, desarrolla la empatía y fortalece la conexión entre adultos y niños.